El Trastero nº 12: SkullMonkeys. Monos, plastilina y buena música
El Trastero se adentra esta semana en un mundo bastante peculiar
Por Raikoh Sanshiro . 6 Julio 2012 a las 18:42
Bienvenidos después de dos semanas (ya sabéis de quien es la culpa) a un nuevo número del Trastero. Número que personalmente me tomo con bastante cariño, ya que vamos a hablar de un juego que siempre tengo en mi mente. Por su carisma, su diseño y , sobre todo, sus músicas. Se trata nada más y nada menos que de SkullMonkeys. Antes de entrar al turrón, quiero que mientras leéis pongáis esta canción. No tiene desperdicio hacerlo.
Y muchos diréis, ¿que es SkullMonkeys?. Pues probablemente el mejor plataformas que ha pisado PSX. Sin más. Es curioso, por que en su día fue uno de esos juegos que llegaron sin hacer mucho ruido. Pero con los años se ha ido convirtiendo en una leyenda. Y es que pocos juegos esta tan cuidados como del que os hablamos.
Primera cosa que hace que lo veamos como una joyita: el juego esta realizado completamente con plastilina. Una maravilla que a día de hoy nos sigue pareciendo alucinante. El grado de detalle que esconde SkullMonkeys esta al alcance de muy pocos. Para muestra, un vídeo:
¿Recordáis esos plataformas con miles de secretos, un gameplay completamente ajustado y curva de aprendizaje perfecta?. Si, queda un poco lejos. Pero SkullMonkeys es uno de ellos. Y es que si un equipo se pasa meses y meses animando de forma de perfecta modelados de plastilina para convertirlos en esta maravilla, hay que hace un gran juego para tener un trabajo redondo.
Muchos podréis decir: Vale, ¿y la duración?. Pues más de una veintena de niveles, otros tantos ocultos. Amén de 120 sub niveles para rematar la faena. Va bien servido, ¿no?.
Aunque si el diseño de SkullMonkeys es de lo mejor que ha parido la industria, su música anda al mismo nivel. Una colección de temas a cada cual más surrealista y con una calidad pocas veces vista. Tan solo el escuchar la melodía que nos acompaña en el menú principal del juego nos hace pensar que estamos ante algo muy especial (es la que os hemos puesto al principio del Trastero). Pero claro, otros ejemplos serían la grandísima Psychedelic Boogie Child o la canción que nos acompaña en las fases de bonus. Son dos ejemplos de los cientos que os podríamos dar.
Poco más añadir de esta gran producción que siempre ha pasado desapercibida para la gran mayoría. Si os gustan los juegos de plataformas con su toque justo de dificultad y un sentido del humor peculiar, este es vuestro juego. Y si no cumplís todo lo anterior, también. Tal cual.
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Primera cosa que hace que lo veamos como una joyita: el juego esta realizado completamente con plastilina. Una maravilla que a día de hoy nos sigue pareciendo alucinante. El grado de detalle que esconde SkullMonkeys esta al alcance de muy pocos. Para muestra, un vídeo:
Muchos podréis decir: Vale, ¿y la duración?. Pues más de una veintena de niveles, otros tantos ocultos. Amén de 120 sub niveles para rematar la faena. Va bien servido, ¿no?.
Aunque si el diseño de SkullMonkeys es de lo mejor que ha parido la industria, su música anda al mismo nivel. Una colección de temas a cada cual más surrealista y con una calidad pocas veces vista. Tan solo el escuchar la melodía que nos acompaña en el menú principal del juego nos hace pensar que estamos ante algo muy especial (es la que os hemos puesto al principio del Trastero). Pero claro, otros ejemplos serían la grandísima Psychedelic Boogie Child o la canción que nos acompaña en las fases de bonus. Son dos ejemplos de los cientos que os podríamos dar.