Pues dejo por aquí uno, que aunque sea bastante deprimente o triste, por desgracia, es autobiográfico.
A la 1:30 de la madrugada me doy cuenta de lo sola que estoy.
El frío penetra en mi cuerpo. Mi madre acaba de desaparecer en el horizonte y mi padre no sale del dichoso bar que tengo delante, mi única compañía es la nube que se cierne sobre mí, la cual, deja escapar perezosas gotas heladas.
Y es, en este momento, cuando me paro a pensar, y me doy cuenta de lo sola que me siento.
¿En quién podría confiar en un momento así? Sé que conozco a mucha gente, de la cual, no más de 3 moverían un dedo por mí.
Por otro lado, se supone que la familia debe apoyarte... ¿de verdad? Mis padres han optado por olvidar que tienen una hija pequeña, bueno... no del todo, siempre hay tiempo para broncas y gritos.
Mi hermana, no sé ni dónde está y ni siquiera quiero saberlo.
El resto de mi familia... bueno... no creo que convenga aparecer con un problema así a estas horas.
Y lo único que pido es irme cuatro años.
¿Por qué? Demasiadas cosas.
Es demasiado el dolor que tengo dentro y que pocas veces saco por no hacer sufrir, y más daño me hago yo.
Por eso, sólo quiero irme, dejar de saber cosas, dejar de ser la "hija irresponsable" que dicen mis padres tener.
Y ni eso me dejan...
En estos casos, es cuando lo único que me queda, es aferrarme a mi forma de ser y lo que predico siempre: La vida tiene siempre algo bueno.
Así que, seco mis lágrimas y echo a andar, buscando un atisbo de luz que me haga sonreír.